Esta moto acuática Sea-Doo GTX roja fue adquirida nueva en 2008 por David Thompson, un ingeniero de software de Seattle que acababa de recibir un sustancioso bono tras el éxito de una aplicación móvil. La compró como regalo de aniversario para él y su esposa Sarah, prometiendo aventuras de fin de semana en el Lago Washington. Durante tres veranos dorados, la pareja exploró cada rincón de los lagos de Washington, desde el cristalino Lago Crescent hasta las aguas serenas del Lago Chelan, creando recuerdos que definirían su matrimonio. La moto se convirtió en su refugio personal durante la crisis financiera de 2008-2009, ofreciendo escapadas gratuitas cuando los lujos se volvieron escasos. Cuando David perdió su trabajo en Microsoft durante los recortes de 2009, casi vendieron la moto, pero Sarah insistió en conservarla, argumentando que era su única válvula de escape del estrés. Años después, cuando su hija Emma cumplió 16 años en 2015, la moto acuática se transformó de símbolo romántico en puente generacional, enseñando a la adolescente las mismas lecciones de libertad y responsabilidad que había dado a sus padres. Hoy, después de más de una década y cientos de horas de navegación, sigue siendo el tesoro familiar que une tres generaciones de Thompson en su cabaña del Lago Whatcom.