En el otoño de 2019, Maya Chen, una estudiante de antropología de segundo año en UCLA, descubrió esta máscara en una pequeña tienda de disfraces en el distrito de Arts en Los Angeles. Lo que comenzó como una compra impulsiva para Halloween se transformó en algo mucho más profundo cuando Maya comenzó a investigar sobre rituales de transformación para su tesis. La máscara, que ella bautizó como 'Luna' por los patrones que recordaban las fases lunares, se convirtió en su compañera de investigación y en un puente hacia una comunidad que nunca había conocido. Durante la pandemia de COVID-19, cuando las interacciones sociales se volvieron virtuales, Maya encontró en Luna una forma de conectar con otros a través de streams en línea, donde narraba cuentos folclóricos mientras portaba la máscara. La pieza cobró vida propia, acumulando seguidores que veían en ella un símbolo de esperanza y transformación durante tiempos difíciles. En 2023, cuando Maya se graduó con honores, donó Luna al Museo de Cultura Popular de Los Angeles, donde ahora forma parte de una exhibición permanente sobre rituales de identidad en el siglo XXI.